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Domingo, 08 Julio 2018 16:57

Adiós a la Tienda de La Feria

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Antonio La Feria y Toñi Foto Laura Miranda Noticias de San MateoHa cerrado sus puertas con más de cincuenta años de historia

Acaba de cumplir 92 años. Sus pies no le ayudan, pero cuando le preguntan por su tienda su cabeza se remonta rápidamente a tiempos pasados y relata momentos casi como si hubieran sido ayer. Es Antonio Hoyos, pero todo el mundo lo conoce como “Antoñito Santana, el de la tienda de La Feria”.

Los inicios

Corrían los últimos años de la década de los 50 cuando Antoñito y sus hermanos, Juanito y Pepe, trabajaban en una pequeña tienda, que aún existe, en El Retiro, hasta que, cosas de la vida, Pepe decidió marchar a Venezuela en busca de otro trabajo y Antoñito optó por comprar un solar en la zona de La Feria. La idea de Antoñito era

fabricar un pequeño almacén para montar una tienda, y después ya se vería. Por

entonces, el hombre ya había trabajado de maquinista en diferentes pozos de San Mateo, en el Puerto y vendiendo en el Mercado de Las Palmas, en la capital grancanaria. Pero la forma definitiva de ganarse el sustento llegaría con la apertura de su tienda, que abrió sus puertas en el año 63.

Antoñito recuerda que lo que más se vendía al principio era la bebida, aunque pronto comenzó a hacer negocio con la venta de café. En España el consumo de café estaba limitado por las cartillas de racionamiento, lo que provocó que apareciera el contrabando. El café se movía a escondidas de las autoridades. Antoñito lo conseguía, lo tostaba, lo molía y lo vendía molido a los dueños de los bares y torrefactado a alguna tienda. “Una vez me pararon, me encontraron el café y tuve que pagar una multa”, rememora. Hasta que llegó el momento en que la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes (organismo de la administración española) liberó la venta de café y el negocio del contrabando llegó a su fin.

LUIS Y ANTONIO TIENDA FERIA webTrabajo y esfuerzo

Durante muchos años, antes de que aparecieran los proveedores que acudían a la tienda, Antoñito bajaba a Las Palmas, al Puerto, a buscar mercancía. Mientras, su mujer Águeda (natural de Tenteniguada y conocida por Aguedita), se quedaba a cargo del negocio atendiendo a los clientes. Allí también pasaron muchas horas sus hijas, Fabiola y Toñi. “Yo recuerdo una vez que Toñi era pequeñita, pequeñita, y cuando la vimos

estaba casi en el techo del garaje. Había ido subiendo por los sacos hasta que llegó arriba”, cuenta Antonio. Eran sacos de legumbres, centeno… Antonio los compraba en Las Palmas, hasta donde se desplazaba con su Peugeot 404, y una vez en la tienda los vendía a sus clientes a granel.

Con el paso de los años, Toñi y Fabiola comenzaron a trabajar en la tienda, donde también comenzó muy joven Luis, un por entonces veinteañero que pronto se enamoró de Toñi, con quien se casó y tiene una hija, Almudena. Fueron muchos años y muy duros. Las vacaciones más lejos que pasaban eran en Tenteniguada. “Una vez nos fuimos todos unos días a Lanzarote, aquella fue la única vez que salimos juntos de vacaciones”, recuerda a la vez que lo justifica “pero es que había que atender el

negocio”. Sin embargo, a la pregunta de “si pudiera volver atrás, ¿volvería a abrir la tienda?”, Antoñito responde irónicamente y sin dudar: “No qué va”.

ANTONIO Y AGUEDITA Última etapa

Hace algunos años, tras más de cincuenta en la tienda, la salud de Antoñito comenzó a flaquear. Sus piernas ya no le ayudaban y subir y bajar las escaleras que separan su casa de la tienda se estaba convirtiendo en una tarea cada vez más difícil. Así las cosas y muy a su pesar, Antonio y su familia decidieron que había llegado el momento de que se quedara en casa, así que su mujer y sus hijas se quedaron al frente de la tienda. La proliferación en las últimas décadas de las grandes superficies ha minado de forma acusada las ventas de los comercios pequeños, y en la tienda de La Feria no iba a ser de otra manera, pero a Aguedita y sus hijas aún les quedaban ganas de sacar adelante el negocio. Hasta que el pasado verano comenzaron a pensar en la idea de echar el cierre.

Aguedita, la mujer de Antoñito, pensaba que, a sus 80 años, era hora de jubilarse, y que no quería dejar a sus hijas la tienda por el esfuerzo y el trabajo que suponía. Así que, una vez tomada la decisión, Aguedita estableció una fecha, el 15 de octubre. Aquel día Toñi bajó sola a la tienda y cerró la puerta del lugar que ha dado de comer a su familia durante toda la vida. “Me dio mucha pena cerrar las puertas aquel día, pero en la vida hay que tomar decisiones y las cosas tienen un fin”. La familia empezaba entonces una nueva etapa. Más relajados, con más tiempo libre, y con la idea de disfrutar y hacer las cosas que durante tantos años no pudieron hacer, pero la vida quiso que sólo tres meses después Aguedita falleciera, un mazazo que los suyos aún están intentando asimilar.

Ahora, Antoñito y familia atesoran un sinfín de recuerdos que se esconden tras las puertas de la tienda de La Feria. Recuerdos de vivencias que han marcado a su familia y que han sido también parte de la historia de San Mateo.

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