María Sarmiento González: “Yo, mayor,mayor, no soy”

cumple maria sarmiento 1Sábado 5 de noviembre. Nueve de la noche. Llueve a ratos en San Mateo y las calles comienzan a quedarse vacías tras un intenso día de Feria. Sin embargo, en la Avenida de la Constitución, concretamente en el Restaurante Día Feliz, la fiesta acaba de comenzar. Allí se reúnen más de ciento cincuenta hombres, mujeres y niños de cinco generaciones.  Son familiares y amigos de María Sarmiento, que celebra su 105 cumpleaños rodeada de cariño y atenciones.

María está sentada en la mesa principal del local, comiendo papas con mojo y picando queso y aceitunas. “Yo como de lo que haya. A mí me gusta todo”, asegura con simpatía. Dice además que en los últimos años le ha cogido el gusto a eso de comer fuera.  A su izquierda está sentada Soledad, su hija mayor, que con 81 años asegura que su madre está mejor que ella: “Yo tengo unos dolores en los hombros y la espalda, y estoy más o menos, pero ella no se queja de nada”. Su madre asiente con la cabeza “A mí no me duele nada”, dice con una vitalidad digna de admirar. “Nunca he tenido que llevar gafas, ni tengo azúcar, ni nada. Alguna vez he estado malilla, pero poca cosa”.

Una vida agitada

María nació en Tejeda el 5 de noviembre de 1911. Fue madre de cinco hijos, dos de ellos ya fallecidos. Se quedó viuda hace 28 años, cuando Francisco, su marido, falleció tras ser atropellado por un coche. A pesar de los baches que le ha puesto la vida, María siempre habla de lo positivo. Preguntada por cómo ha sido su vida, no se queja. “Yo he vivido bien. Lo importante es tomarse las cosas con tranquilidad y estar bien con todo el mundo”. 

Desde hace 5 años María vive con su hija Eva en el barrio teldense de Las Huesas. “Antes yo cuidaba a mis hijos y ahora me cuidan ellos a mí. En casa de mi hija Eva  estoy muy bien. Me cuidan mucho, me siento acompañada y estoy a gusto”, señala mientras bisnietos y tataranietos corretean por el restaurante.

 

El orgullo de la familia

Mientras María habla de lo bien que se encuentra, su familia continúa cenando. Con frecuencia, desde las diferentes mesas los comensales buscan con su mirada a la protagonista de la noche. Todos están pendientes de ella. Hijos/as, sobrinos/as, nietos/as… Es el orgullo de la familia. Lo denotan los ojos de cariño y ternura con los que la observan. Y el sentimiento es recíproco. Cada vez que se le acerca alguien, María siempre sonríe y presta atención a lo que le dicen.  Se confiesa feliz por verlos a todos reunidos: “Son tantos que es difícil verlos a todos juntos. Espero que el año que viene nos podamos reunir todos otra vez”, señala risueña. 

La noche avanza y a la fiesta de cumpleaños de María llega un grupo de Mariachis que hacen levantar de sus asientos a los invitados. El jolgorio alcanza su máxima expresión y la cumpleañera disfruta del momento. María sonríe y aplaude divertida al ritmo de “Tu retratito lo traigo en mi cartera”. La pregunta es inevitable: “¿Cómo lo hace usted para estar tan bien a su edad?” Y ella, muy rotunda, responde: “Yo, mayor, mayor, no soy”.

cumple maria sarmiento

 

Deja un comentario