Sobre algodón de azúcar y memoria selectiva

 

Opinión

Hay críticas que, más que invitar a la reflexión, sorprenden por la memoria selectiva de quien las formula.

Estos días, Alternativa por San Mateo ha cuestionado que dentro del programa Vive el Verano en Familia se ofrezcan, de manera puntual y gratuita, algodón de azúcar, palomitas o roscas en algunas actividades infantiles, argumentando que una administración pública debe velar por la salud de los menores. Sobre el papel, el planteamiento puede parecer razonable. El problema surge cuando quienes hoy se erigen en defensores de los hábitos saludables son los mismos que, durante años, defendieron con firmeza que el Ayuntamiento continuara financiando y repartiendo vino de forma gratuita en la tradicional Bajada del Vino. Azúcar no, alcohol sí.

Resulta difícil entender esa doble vara de medir. Porque si hablamos de salud pública, conviene recordar que el alcohol no es un alimento de consumo ocasional comparable a unas palomitas en una fiesta infantil. El alcohol constituye un importante problema sanitario y social, responsable cada año de enfermedades, accidentes, conflictos familiares y numerosas muertes evitables. Canarias, como el resto del país, no es ajena a esa realidad.

Nadie ha sostenido que el algodón de azúcar o las palomitas deban formar parte de la alimentación diaria de un niño. Convertir esa presencia puntual en un escándalo político parece más un intento de buscar polémica que una preocupación real por la salud infantil.

Sin embargo, promover o defender el reparto gratuito de bebidas alcohólicas con dinero público sí plantea un debate mucho más profundo. Y precisamente por eso resulta incoherente que quienes respaldaron durante años esa práctica pretendan ahora dar lecciones sobre alimentación saludable.

La credibilidad en política también se construye con la coherencia. Si se quiere abrir un debate serio sobre hábitos saludables, bienvenido sea. Pero ese debate debe empezar por reconocer qué conductas tienen un verdadero impacto sobre la salud pública y cuáles forman parte, simplemente, de un momento festivo y excepcional. De lo contrario, la preocupación por la salud corre el riesgo de convertirse únicamente en un argumento oportunista para intentar atacar a quien, a estas alturas del mandato, la señora Isabel Peñate sigue sin ser capaz siquiera de mencionar por su cargo: alcaldesa. Una palabra que parece seguir siendo tabú para quien lidera, todavía, Alternativa por San Mateo.

No parece casualidad que el partido afronte hoy su momento más delicado, reducido a la mínima expresión y con una profunda crisis interna que, tras años de divisiones, amenaza más seriamente que nunca su propia supervivencia política. Tampoco parece casualidad que, durante este mandato, la oposición no haya sido capaz de ejercer una verdadera labor de fiscalización de la acción de gobierno, centrando su actividad pública en difundir fotos de contenedores de basura y en acudir a algunos actos religiosos, en lugar de ofrecer propuestas o un proyecto sólido para el municipio.

Hay prioridades políticas que, por sí solas, explican por qué unos gobiernan y otros cada vez están más lejos de volver a hacerlo.