Ayudar a provocar el incendio y después ponerse al frente de la protesta

OPINIÓN

Ayudar a provocar el daño y después ponerse al frente de la protesta exige un nivel de cinismo difícil de superar. Y eso es precisamente lo que resulta difícil de digerir después de ver el último vídeo de Alexis Ramos sobre el cierre del aparcamiento de Hoya Viciosa. Tras dos años desaparecido, quien fuera alcalde de San Mateo durante apenas trece meses aparece ahora en sus redes reclamando soluciones, exigiendo diálogo y pidiendo al Ayuntamiento que se siente a hablar con los denunciantes.

La escena sería simplemente política si no fuera por un pequeño detalle: la memoria. Porque San Mateo tiene memoria. Y quienes hemos seguido este asunto sabemos perfectamente de dónde viene el problema, quiénes lo impulsaron, qué posiciones defendió cada uno y qué ocurrió durante aquellos meses. Hubo incluso un episodio que los vecinos pudimos contemplar públicamente en un pleno municipal y que nunca ha dejado de resultar revelador: Alexis Ramos manejó documentación vinculada al procedimiento que, por su naturaleza y procedencia, planteó públicamente serias preguntas sobre cómo había llegado hasta sus manos. No hace falta estudiar en Cambridge para saber la respuesta. Por eso, entre otras cosas, sorprende —y mucho— ver ahora al señor Ramos presentándose prácticamente como mediador de un conflicto del que políticamente no puede pretender aparecer como un completo extraño.

Y entonces surgen algunas preguntas. ¿No era acaso una cuestión de justicia, señor Ramos? ¿No se defendía que aquello que se estaba reclamando era simplemente el cumplimiento de la legalidad? Si era así, ¿qué hay ahora que negociar? ¿En qué momento una cuestión que supuestamente debía resolverse porque era «justa» ha pasado a depender de que el político de turno se siente con los denunciantes para alcanzar algún tipo de entendimiento? ¿O es que ha querido confirmar usted las sospechas de muchos de que el problema cambia de naturaleza dependiendo de quién ocupe la Alcaldía?

Alexis Ramos fue alcalde de San Mateo durante trece meses. Tuvo la responsabilidad, la capacidad política y la oportunidad de gestionar no sólo este, sino muchos problemas del municipio. Su etapa terminó de una forma que tampoco debería borrarse de la memoria colectiva: con una moción de censura y con centenares de vecinos concentrados en la Alameda de Santa Ana celebrando su salida del gobierno municipal. Aquello no ocurrió porque sí. Por eso resulta difícil contemplar ahora determinadas lecciones de gestión municipal sin preguntarse dónde estaban esas recetas cuando quien gobernaba era precisamente quien hoy las prescribe.

Ahora el cierre de Hoya Viciosa es una desgracia para los vecinos. ¿Y antes, señor Ramos? La política permite cambiar de opinión, por supuesto. Que se lo digan, si no, al mismísimo Pedro Sánchez. Incluso permite reconocer errores. Lo que resulta mucho más difícil de aceptar es reescribir la historia hasta aparecer como solución de un problema del que uno mismo formó parte. Y todavía resulta más llamativo hacerlo mediante un vídeo con evidente vocación electoral, intentando capitalizar políticamente el malestar generado por el cierre del aparcamiento, un cierre que, no nos olvidemos, afecta en primera persona a decenas de familias de este pueblo, a las que se les avecina una amenaza de ruina económica que muchos parecen olvidar.

Hay una diferencia enorme entre hacer oposición y pretender que el pueblo haya perdido la memoria. Porque provocar el incendio y aparecer después con el extintor puede servir para grabar un vídeo. Lo que difícilmente sirve es para borrar la memoria de todo un pueblo.